el desierto se extiende mas allá de la mirada
la preocupación se cierne en víveres
agua, comida.
columnas salidas de la arena flanquean mis pisadas
"no soy yo el que sonríe"
me digo mientras sonrío
la brisa te corta la cara
o puede que sean los años.
un escorpión sale
con sus pinzas en ristre a mi paso,
le miro,
no debe ser consciente de mi tamaño
y si lo es, el sol le esta afectando
porque me siento un dios a su lado
un golem de mil metros
que puede cernir la oscuridad por doquier.
me cogen del hombro
"cuidado, una picadura y estas muerto"
me doy cuenta,
yo soy el que no era consciente de su peligro
de su tamaño infinito en mi vida
por eso se alza ante mi sin miedo,
sin el menor atisbo de pánico ni pavor
que tonto puedo llegar a ser,
que ciego.
cojo el cuchillo,
lo levanto en linea con su cuerpo,
lo suelto,
"ya tenemos algo de cena chicos".
dos dioses han luchado
por su vida,
sin saberlo.
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